10/12/09

TELEVISION + VIOLENCIA = TELEVIOLENCIA INFANTIL Y ADOLESCENTE

Por Rodríguez Hernández, Laura Guadalupe

“… Hay cosas que no tiene que hacer un chico y cosas que no tiene que ver. Hay edades para todo”.

Urrua Portillo, Javier
Psicólogo con la especialidad de clínica de la
Administración de Justicia desde 1986

Palabras sabías de Urrua Portillo, hay cosas que un chico (entiéndase niños y adolescentes) no tiene que ver, por dos simples razones: la primera, porque efectivamente, ''hay edades para todo'' y la segunda, porque puede afectar inconscientemente su desarrollo psicológico, emocional, conductual, etc., afecciones que repercutirán en los siguientes años de su vida.

Hace días nos cuestionábamos en el salón de clases cuáles serían los posibles efectos que tienen en la audiencia los programas de televisión violentos. Lógicamente, hubo más de una opinión. Por mi parte, asentí que las repercusiones en la audiencia debían ser negativas, ya que tratándose de violencia y sabiendo que existen una gran cantidad de investigaciones que dejan en manifiesto la enorme influencia que tiene este medio de comunicación en las personas, estar frente a un televisor más de 3 o 4 horas viendo este tipo de contenidos no dejaría un resultado fructífero y menos si hablamos de la televisión como un medio de socialización.

La teoría anterior fue rebatida por palabras que causaron eco en mi persona, la violencia existe y la televisión sólo se encarga de transmitirla, además de que no puede causar perjuicio alguno en las personas ya que éstas comienzan a ser educadas en grupos primarios de socialización, donde los medios de comunicación no tienen cabida.

No me tomó ni dos minutos detenerme para replantear lo anterior. ¿Podrá ser eso posible? ¿Podrán las personas exponerse durante horas a un televisor que transmite contenidos violentos y no producirse efecto alguno? ¿Qué tanto se está subestimando el poder de la televisión?

El siguiente artículo está fundamentado en los resultados de investigaciones recientes, las cuales reflejan el enorme peligro que representa para las audiencias, sobre todo infantiles y adolescentes receptoras de contenidos televisivos violentos, en su desarrollo tanto psicológico como social. Un bosquejo bibliográfico nos permitirá conocer de manera precisa, la respuesta a mi primer planteamiento.

La función social de los medios

Desde sus inicios, los medios de comunicación han venido cumpliendo la función de ser instrumentos socializadores, con un fuerte impacto en la configuración de los valores, creencias y actitudes de las personas que se desenvuelven en ella(1). La televisión por su parte, se ha convertido en la principal red educativa capaz de cambiar, con mayor rapidez y agilidad, las cosmovisiones, los sentimientos, los hábitos y las conductas de los receptores(2), por lo que, puede ser una influencia muy poderosa en el desarrollo del sistema de valores, la formación del carácter y en la conducta de la persona. Y junto con el cine y los videojuegos, cumple un papel importante en los procesos de socialización.

Ejemplo de ello son las actitudes poco saludables aprendidas desde los medios durante la infancia, las cuales pueden ser puestas en acción durante la adolescencia, como es el caso de la irresponsabilidad en la actividad sexual, pues los niños que se exponen al sexo a través de la televisión tienen un porcentaje doble de iniciarse en una relación sexual(3).

Efectos del abuso de la televisión

Cabero Almenara y Romero Tena en su texto en su texto Violencia, juventud y medios de comunicación, señalan que numerosas investigaciones realizadas en los últimos años correlacionan, en que en los hogares donde se abusa de la televisión, se suele respirar un ambiente de violencia, desorden, egoísmo, insolencia, malos modales, falta de creatividad y de valores que, lógicamente fomentan la intolerancia, la violencia, el nerviosismo, etc(4). Otras áreas específicas de influencia según Muñoz García se dan por medio de la publicidad y el consumismo, afectando el rendimiento escolar, generando estereotipos, inclinaciones prosociales, incidencia hacia la obesidad, el sexo y la sexualidad así como el tabaco y el alcohol(5). Por lo que insistentemente se sugiere no dejar a los niños solos frente al televisor, sino por el contrario, los adultos deben estar en constante supervisión de los contenidos a los que se exponen.

Debe considerarse que los efectos de cualquier medio no son unidireccionales, sino que todo depende de una serie de variables como lo son el entorno social y cultural en el que se desenvuelve el individuo, su formación, compañeros, medios culturales con los que interacciona y otros más(6).

El fenómeno de los contenidos violentos

Este fenómeno, como lo indican algunos autores, entre ellos Pérez, O., ha sido investigado mediante dos enfoques, uno positivista y otro de tipo hermenéutico-comprensivo. El primer enfoque defendido por autores como Bandura y Walters, Berkowitz y Frederich Huston, sostiene que la televisión es trasmisora de comportamientos violentos que propician un aprendizaje moldeado y condicionado de pautas agresivas. Los niños con alto grado de exposición a este medio pueden exhibir una alta incidencia de hostilidad al imitar la agresión de la cual ellos mismos son testigos. El segundo punto de vista, adopta una mirada integradora entre lo psíquico y lo socio-cultural. Los efectos negativos de la televisión violenta en los niños incluyen: a) tener menos sensibilidad al dolor, b) comportamientos agresivos, c) la posibilidad de emplear la violencia como mecanismo para resolver conflictos, d) victimizar a otros y el desarrollar pensamientos y creencias acerca del mundo como un lugar malo y tenebroso(7).

Complementando lo anterior, el psicólogo Bandura, realizó algunos estudios experimentales a través de los cuales demostró no sólo que la exposición de los niños y adolescentes a la observación de acontecimientos violentos propicia en ellos una actitud negativa, sino que, aumenta también la probabilidad de que lleguen a actuar de forma aún más violenta que lo percibido.

Quizás podríamos estarnos preguntando, pero, ¿quiénes son mayormente susceptibles a ser personas violentas? Por lo general, la violencia se presenta más en zonas marginales y deprimidas socioeconómicas, con una fuerte tasa de desempleo y con bajos niveles culturales.
Respecto a las edades, la influencia es mayor en los niños y adolescentes que en los adultos y son los mayores consumidores de televisión quienes corren mayor riesgo que los pequeños consumidores(8).

Hay que resaltar, que no sólo las películas, series y dibujos animados, son los únicos contenidos cargados de escenas violentas, investigadores, como Rodrigo Alsina, destacan también la presencia de violencia en la publicidad y los informativos, de los cuales también son espectadores los más pequeños de la casa(9) .

Pero, ¿cómo se va dando este proceso?

El proceso conlleva a varios aspectos:
• Una reiterada observación de escenas violentas en TV.
• Considerar que la agresividad del niño comienza a registrarse ya a partir de los tres años de vida.
• El alto índice de violencia televisiva interviene como factor importante en la determinación de las conductas masculinas (y femeninas) violentas.
• El tiempo de exposición es un factor determinante, a mayor exposición a programas televisivos violentos, mayor es el riesgo de asociación de conductas violentas.
• Los modelos de conducta actúan como estímulos que producen conductas similares en el observador.
• La aparición de efectos adversos también se relaciona con el hecho de ver la televisión en solitario.

A ello agregamos que el mundo mental del niño es maleable, influenciable y susceptible a los cambios por lo que requiere un importante refuerzo emocional y educativo del entorno, especialmente de la familia, y en general de la sociedad. Si durante el periodo de maduración alguno de estos elementos falla, se facilitarán otras influencias externas que pueden ser negativas como lo son los medios masivos de comunicación y principalmente la televisión(10).

Resultado final:

Que el niño o adolescente considere la violencia como la única respuesta posible frente a la adversidad, ignore los sentimientos del otro, distorsione las reglas sociales, favorezca una visión discriminatoria y excluyente de las mujeres, alente una visión dantesca del mundo, fomente el “todo vale” como norma aceptable de comportamiento y estimule en él todo tipo de actitudes insolidarias(11).

Aunque los resultados también varían, como lo apunta el doctor Solum Donas, ya que algunos psiquiatras de niños y adolescentes que han estudiado los efectos de la violencia en la televisión han encontrado que éstos pueden ya sea imitar la violencia que observan en la televisión; identificarse con ciertos tipos, caracteres, víctimas y/o victimarios; tornarse “inmunes” al horror de la violencia; y gradualmente aceptar la violencia como manera de resolver problemas. Lo que sí es seguro es que el impacto de la violencia en la televisión puede reflejarse en la conducta del niño inmediatamente o manifestarse más tarde en su desarrollo(12).

¿Qué tan poderosa es la televisión…?

Sorprendentemente, existen tres casos presentados en tres países distintos e igualmente investigados durante un periodo de tiempo respecto a los efectos de los contenidos violentos en la televisión, a continuación se exponen ambos:
a) Uno de ellos ocurrió en Estados Unidos, el primero se registró en Lake City cuando un niño de 15 años disparó a su hermano de 10 años y contra su madrastra para imitar la película "Asesinos natos" de Oliver Stone. Otro fue el caso de los menores de Liverpool, en el Reino Unido, que en 1993 secuestraron y asesinaron a un niño de dos años reproduciendo escenas de la película "Muñeco diabólico III". Los cuales demuestran que los niños encontraron una fuerte inspiración en los medios de comunicación social, sobre todo en los audiovisuales y los juegos informáticos(13).

b) El tercero, fue el hallazgo de un estudio realizado en una escuela pública de Bogotá, Colombia, el cual indica que la exposición de los niños a situaciones de violencia, reales o virtuales, en la televisión y en otros medios masivos de comunicación, e incluso en las nuevas redes virtuales, genera un impacto mental (emocional, cognitivo, conductual) del cual pueden encontrarse evidencias tanto en forma inmediata como a largo plazo(14).

Primeras interpretaciones. El caso de México

Definido el problema anterior, las primeras interpretaciones que puedo obtener son las siguientes:

La televisión es el medio de comunicación más accesible para los niños, según Medina, y también, una de sus actividades favoritas. Si en nuestro país, el promedio de exposición de la familia mexicana a la televisión es superior a las 49.5 horas por semana (práctica que va en aumento con los nuevos sistemas de televisión por cable, la subscripción a domicilio, la presencia de la televisión directa y la expansión de las nuevas tecnologías de información en nuestro país)(15); existen alrededor de 30 millones de niños, de los cuales, cada uno ve la televisión unas mil 800 horas anuales (cinco horas diarias), mismos que invierten al año en promedio aproximadamente dos mil horas frente a la televisión, mientras que asisten a la escuela sólo 700 horas y son expuestos a 100 mil acciones violentas en la televisión al momento de terminar su educación primaria(16). Si a todo ello agregamos que se estima que la televisión estimula por lo menos 10% de la violencia juvenil(17), la situación en México es completamente desconcertante y podría incluso considerarse este dato como un punto clave para la comprensión de algunos problemas sociales vigentes y que están impidiendo el desarrollo de la sociedad mexicana como lo son la violencia intrafamiliar, la desigualdad de género, la delincuencia, el vandalismo e incluso el narcotráfico, que propician sólo un enorme retroceso.

La primera solución que yo considero necesaria es una mayor atención por parte de los adultos (padres, maestros, etc.) hacía con los menores y adolescentes respecto a los contenidos que perciben y juegan, el diálogo puede funcionar como una excelente estrategia que permita la comprensión de cualquier tipo de contenido.

Por otra parte, debiera existir una mayor regulación por parte del Estado para con las televisoras (que son los medios de mayor impacto) respecto al tipo de contenidos que en teoría debieran ser infantiles, pues encima de todo, gran parte de estos son materiales importados de otros países, los cuales llevan una enorme carga ideológica y tradicional del lugar de origen, lo que propicia una transformación en los esquemas culturales por ejemplo, de los niños mexicanos.


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(1) Cabero Almenara, Julio y Romero Tena, Rosalía (2002, Junio 15). Violencia, juventud y medios de comunicación. Dpto. Didáctica y Organización Escolar y M.I.D.E. 8 pp. Archivo digital disponible en: http://tecnologiaedu-.us.es/bibliovir/pdf/68.pdf
(2) Esteinou Madrid, Javier. (1999, Enero-Marzo). Medios de comunicación y violencia. Revista electrónica Razón y Palabra. No. 13, Año 4. Sitio web disponible en: http://www.-razonypalabra.org.mx/anteriores/n13/medyviol13.html
(3) Educando, El portal de la educación dominicana (2005, Septiembre 1). Influencia de los medios de comunicación en niños/as. Artículo en sitio web, sección Familia, disponible en: http://www.educando.edu.do/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=108285
(4) Ibíd., Cabero Almenara, Julio y Romero Tena, Rosalía (2002, Junio 15).
(5) Muñoz García, F. (s.f.). Niños, adolescentes y medios de comunicación. Sociedad Vasco-Navarra de Pediatría Euskal Herriko Pediatri Elkertea. Sitio web disponible en: http://www.-svnp.es/Documen/comunica.htm
(6) Ibíd., Cabero Almenara, Julio y Romero Tena, Rosalía (2002, Junio 15).
(7) Pérez O., Isabel, María P., Ángela, González R., Rodrigo y Sánchez M., Juliana. (2005, Marzo). Influencia de la televisión violenta en niños de una escuela pública de Bogotá, Colombia. Revista de Salud Pública, año/vol. 7. No. 001. Universidad Nacional de Colombia. 70-88 pp. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed-.jsp?iCve=42270106
(8) Ibíd., Cabero Almenara, Julio y Romero Tena, Rosalía (2002, Junio 15).
(9) Citado en Garrido Lora, Manuel. (s.f.). Violencia en la publicidad televisiva dirigida a menores. Universidad de Navarra. Archivo digital disponible en: http://www.unav.es-/fcom/cicom/PDF%20Comunicaciones/grupo%207/Congreso%20Navarra%2005%20-%20Comunicaci%F3n.pdf
(10) Ibíd., Pérez O., Isabel, María P., Ángela, González R., Rodrigo y Sánchez M., Juliana. (2005, Marzo).
(11) Levis, Diego. (2001, Agosto). Medios de Comunicación: Velocidad y violencia en la construcción de la realidad. Archivo digital disponible en: http://www.diegolevis.com.ar-/secciones/Articulos/velocidadyviolencia.pdf
(12) Solum Donas. (1998, Julio 2). Televisión y violencia: su impacto sobre niños y adolescentes. Consultor OPS/OMS Salud Integral del Adolescente. Sitio web disponible en: http://www.binasss.sa.cr/adolescencia/television.htm
(13) Ibíd., Cabero Almenara, Julio y Romero Tena, Rosalía (2002, Junio 15).
(14) Ibíd., Pérez O., Isabel, María P., Ángela, González R., Rodrigo y Sánchez M., Juliana. (2005, Marzo).
(15) Excelsior, 8 de agosto de 1992, citado en Esteinou Madrid, Javier. (1999, Enero-Marzo). Medios de comunicación y violencia. Revista electrónica Razón y Palabra. No. 13, Año 4. Sitio web disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/-anteriores/n13/medyviol13.html
(16) Inga Greta, Sara, Gebhart Af Klintberg, María y Pastrana Mendoza, Daniel. (2003, Diciembre 10). Propuesta de caricatura de contextos nacionales. Tesis de licenciatura presentada en la Universidad de la Américas Puebla, dpto. de Ciencias de la Comunicación. Disponible en: http://catarina.-udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lco/gebhart_a_si/portada.html
(17) Educando, El portal de la educación dominicana (2005, Septiembre 1).

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