10/12/09

Mi Primera Vez en la FIL

Mire mi reloj, eran las 8 horas en punto, el camión que nos llevaría a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara aun no llegaba, tan solo algunos compañeros me acompañaban afuera del estacionamiento del Centro Universitario de la Ciénega.
Las pláticas que se lograban escuchar de los presentes, en su mayoría se relacionaban sobre cómo había estado el día de ayer jueves la FIL, sobre las conferencias de periodismo, sobre libros que van a buscar, que van a visitar, entre muchos temas más.
Volví a revisar mi reloj, marcaba las 8:15, en ese momento se observo a un camión verde con gris acercarse hacia donde estábamos todos nosotros, un compañero le pregunto que si era el transporte adecuado, a lo que el chofer respondió afirmativamente.
Al haber confirmado que este era nuestro medio de traslado, todos los presentes procedieron a abordarlo apresuradamente, en medio de risas y bromas, se auguraba que sería un viaje largo.
Esperamos casi 15 minutos por los compañeros faltantes, quienes uno a uno arribaban a la unidad, hasta que se decidió que se iba a partir dejando aquellos que no alcanzaron a llegar debido a lo tarde que se había hecho.
Tome el primer asiento que vi libre, para mi fortuna, fue el que ofrecía la mejor vista para disfrutar plenamente durante el viaje; procedí a sentarme y una amiga me acompaño durante el trayecto en el asiento conjunto.
Durante el trayecto, a través de las ventanas se observaban varios camiones que al igual que el nuestro, trasladaban estudiantes para ir a la FIL, quienes expresaban su emoción por ir al evento con gritos y saludos hacia nuestro transporte.
Cuando arribamos a la gran metrópoli que es Guadalajara, una gran emoción lleno mi cuerpo, sentía como una energía eléctrica al pensar que era la primera vez que visitaba la FIL, un evento que era conocido a nivel internacional y donde puedo encontrar casi cualquier libro que desee.
La travesía hacía la expo Guadalajara, lugar donde se encontraba instalada la FIL duro casi una hora, por las ventanas observaba la metrópoli como un niño viendo por primera vez un televisor, sorprendido por lugares que a muchos les parecerán comunes, pero el ver grandes edificios, monumentos enormes y un mar de vehículos a tu alrededor no es exactamente lo que estaba acostumbrado a ver.
Al lado de lo que estaba viendo, mi idea de lo que es una ciudad era más humilde a lo que lograba observar mis ojos en ese momento, teniendo casi la misma sorpresa que los españoles cuando vieron por primera vez lo que fue la gran Tenochtitlán.
Cuando por fin arribamos a la Expo Guadalajara, mi sorpresa fue aun mayor, pues mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo, eran una gran cantidad de personas, todas reunidas para acudir a este lugar.
Filas enormes conformadas por niños, estudiantes, adultos, ancianos, extranjeros, todos reunidos en esta locación para entrar dentro de ese gran edificio que era espectacular, espectaculares confirmaban donde estábamos: la Feria Internacional del Libro en la ciudad de Guadalajara.
A nuestro arribó me entregaron el boleto para poder entrar a este lugar, mi emoción por entrar se podía sentir por parte de mis acompañantes, quienes pidieron me tranquilizará, pues estaba demasiado ansioso por introducirme a la expo y observar por primera vez con mis propios ojos lo que era la FIL en Guadalajara.
Después de haber entregado mi boleto a las guardias, emocionado corrí para ver lo que estaba dentro, pero lo que veía no le daba crédito: era una gran cantidad de libros, todos reunidos en un lugar y más extraño aun, cientos de personas ahí para verlos, algo que me pareció extraño e interesante a la vez.
Mi emoción no cabía en mi interior, la alegría llenaba mi interior al observar stands que se perdían a la vista, todos repletos de una gran cantidad interesante de libros, desde la literatura clásica hasta los medios de comunicación actuales.
Comencé a caminar por los largos pasillos de lo que era la sección internacional, siendo el invitado de honor en esta ocasión la ciudad de Los Ángeles, California, por lo que no se me hizo raro ver estadunidenses en esa locación.
De ese lugar partí hacia la zona de las conferencias, al momento de ver mi reloj marcaban las 10:40 horas, fue en eses momento cuando me apresure a buscar donde estaba el salón 4 de los expositores, pues iba a realizar la presentación de sus libros dos conocidos móneros: Patricio Ortiz y Rafael Barajas “El Fisgón”.
Como era de esperarse, cuando llegue al lugar de la conferencia la fila era sumamente larga, así que procedí a integrarme a la misma, mientras pensaba que por fin iba a conocer a estos míticos personajes después de casi dos años siguiendo sus publicaciones.
Cuando entramos, mi emoción era enorme, ambos móneros se encontraban sentados casi al frente mío, no desaproveche la oportunidad para tomar varias fotografías, después de todo… ¿Cuándo tendría oportunidad de nuevo de volver a verlos?
La presentación del libro se llevó, como lo tenía previsto, en medio de las múltiples bromas realizadas por Patricio hacía su compañero Rafael, manteniendo ambos el evento en medio de risas y alegría de todos los presentes.
A su término de la presentación, me traslade rápidamente hacía la editorial Planeta, donde Patricio Ortiz iba a realizar la firma de sus libros, esto para poder ser de los primeros, así que en el momento que acudí al lugar compre su libro titulado “La Enchilada Completa”, que el mismo autor mencionó durante la presentación que tendría que cambiar el título, pues hasta el momento algunos le preguntaban que si el mismo era un libro de cocina.
En cuanto llegó Patricio a la editorial, la fila no se hizo esperar, pero en esta ocasión yo estaba entre los primeros, así que no tuve que esperar tanto, siendo tan rápida la atención del autor, que hasta tuve la oportunidad de tomarme una foto con él y platicar varios temas, invitándolo por supuesto a visitar Poncitlán, mientras esbozaba una sonrisa y terminaba un dibujo que estaba plasmando en su libró, el cual me entregó con una convocatoria mientras me decía que esperara después la invitación para visitar a nuestro centro universitario de Ocotlán.
Cuando salí de las firma de libro tenía muy claro que es lo que deseaba hacer: observar cada rincón de la FIL, stand por stand, editorial por editorial, esto con el objetivo de aprovechar al máximo mi visita, puesto que sería hasta el próximo año cuando volvería a estar de nuevo en este grandioso evento.
Así que camine a ver cada uno de los espacios que conformaban a la FIL, cada uno de los libros que podías encontrar a precios económicos, llamando mi atención la literatura clásica a un costo que me parecieron muy bajos, por lo que decidí aprovechar y comprarme uno de mis libros favoritos: El Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Louis Stevenson, así como algunas obras Lewis Caroll.
Esta fue mi primera vez en la FIL de Guadalajara, me gusto mucho esta visita que ya tengo apartado mis boletos para acudir el próximo año desde el jueves hasta el domingo, para comprar todos los libros de la literatura clásica que me hacen falta leerlos y tenerlos en mi colección.

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